
Una de las mayores emergencias sísmicas de su historia reciente mantiene a Venezuela en vilo. Dos potentes terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron la región centro-norte del país el miércoles por la tarde, provocando el colapso de múltiples edificios, el cierre de infraestructuras críticas y escenas de absoluto pánico en las calles.
Hasta el momento, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha confirmado una cifra preliminar de 164 fallecidos y 971 heridos, al tiempo que decretó de inmediato el estado de emergencia nacional. Sin embargo, las agencias internacionales temen que el balance real sea drásticamente superior; el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) emitió una alerta roja estimando que hay un 59% de probabilidades de que las víctimas mortales superen las 10.000 debido a la extrema vulnerabilidad de las estructuras afectadas.
38 segundos de diferencia y un siglo de energía liberada
Los reportes del USGS detallan que la tragedia ocurrió en un lapso menor a un minuto:
El primer sismo se registró a las 18:05 hora local, con una magnitud de 7,2 y epicentro en San Felipe, estado Yaracuy.
El segundo movimiento, el más devastador, ocurrió apenas 38 segundos después con una magnitud de 7,5 y epicentro en Morón, estado Carabobo. Al tratarse de sismos muy superficiales (a unos 10 km de profundidad), el impacto en la superficie fue masivo. Los expertos señalan que este “doblete sísmico” liberó una cantidad de energía acumulada equivalente a un siglo.
Las violentas sacudidas se sintieron con fuerza en estados como Carabobo, Aragua, Yaracuy, Miranda, La Guaira y la capital, Caracas, e incluso llegaron a percibirse en varias ciudades de la vecina Colombia, incluyendo Bogotá y Bucaramanga. Aunque el Sistema de Alerta de Tsunamis de EE. UU. emitió inicialmente un aviso preventivo para Puerto Rico y las Islas Vírgenes, este fue descartado poco después.
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