La compasión se entrena: de la evidencia al cambio social

Dr. Edgar González Hernández


Doctor en Investigación en Psicología. Profesor Universidad Internacional de Valencia y facilitador senior certificado de CBCT®. Coordinador de la formación de personas certificadas en CBCT® y presidente de la Asociación Samuel Fernández Carriba para el Desarrollo de la Compasión.


La compasión suele entenderse como una cualidad que algunas personas poseen y otras no. La investigación contemporánea propone otra mirada: es una capacidad que puede aprenderse y fortalecerse. Implica reconocer el sufrimiento propio o ajeno, comprenderlo y cultivar la motivación para prevenirlo o aliviarlo. No es lástima ni simple empatía. La empatía nos permite resonar con otra persona; la compasión añade una orientación hacia el cuidado y la acción.


Esta capacidad se apoya en procesos neurocognitivos entrenables: estabilizar la atención, regular las emociones, ampliar la perspectiva y cuestionar los sesgos que limitan nuestro círculo de preocupación. La regulación cognitiva de las emociones moviliza sistemas cerebrales diferenciados según la estrategia utilizada y la intensidad de la experiencia emocional (Moodie et al., 2020). El entrenamiento contemplativo también se ha relacionado con cambios en la respuesta de la amígdala ante estímulos
emocionales (Desbordes et al., 2012) y con una mayor precisión para reconocer las emociones de otras personas (Mascaro et al., 2013).


El programa de Entrenamiento en Compasión de Base Cognitiva (CBCT®, por sus siglas en inglés), desarrollado en la Universidad de Emory, organiza estos procesos en una secuencia progresiva de prácticas contemplativas y reflexivas. Su estudio se ha asociado con una menor reactividad subjetiva e inflamatoria ante el estrés cuando existe una participación efectiva en la práctica (Pace et al., 2009). En supervivientes de cáncer de mama, un ensayo clínico encontró mejoras en autocompasión, estrés,
depresión y calidad de vida (González-Hernández et al., 2018). Son resultados prometedores que deben comunicarse con rigor: CBCT® no es una solución mágica ni sustituye la atención clínica.


Hablar de un Giro Compasivo significa trasladar este aprendizaje del bienestar individual a la educación, la salud, las organizaciones y las políticas públicas. La compasión entrenada no nos aparta de los problemas: permite mirarlos con lucidez, sostener su complejidad y responder sin perder de vista la dignidad humana.


En tiempos de polarización, agotamiento e incertidumbre, cultivar la compasión no es un lujo sentimental. Es una competencia personal, profesional y colectiva para construir comunidades más humanas y resilientes.

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