Continúa investigación contra Clínica Veterinaria Recabarren de Temuco

A una segunda audiencia irán los representantes del bullado centro médico y los representantes de la primera de las cuatro querellas interpuestas en su contra.
El gatito Likan, fue llevado en estado crítico a la veterinaria.

Una intensa jornada se vivió el día lunes de esta semana, cuando en horas de la mañana se llevó a cabo la primera audiencia en contra de la Clínica Veterinaria Recabarren de Temuco, quienes a la fecha cuentan con cuatro querellas formales y siete denuncias en instituciones gubernamentales como la PDI, Carabineros, Sernac y Fiscalía.

En esta ocasión se revisó el caso del fallecimiento de Likan, el gato de Fresia Curihual quien hace las partes de coordinadora y vocera del grupo de tutores afectados por este centro médico, quienes se reunieron para apoyar la querella, en donde se presentaron las testigos del caso y se solicitaron otras medidas para seguir con la investigación.

Juan Ariel Cárdenas, abogado querellante, destacó que “todo este juicio que estamos llevando no hace más que demostrar el vacío legal que existe respecto a la fiscalización que debieran tener las veterinarias, ya que si hubiera una ley específica que nos ampare, no daría cabida a estos títulos abusivos interpuestos por la veterinaria tales como ‘producto de la imaginación’ o ‘demasiado sensible’. Estamos convencidos que pese a toda esta falta de legislación existente lograremos demostrar en la audiencia de percepción de prueba, que la veterinaria ha incumplido la Ley del consumidor (19496)”.

Uno de los antecedentes más relevantes, detalla Curihual es que “ellos reclaman que no han incumplido con sus deberes, pero yo cuento con el documento en donde se me cobra parte del tratamiento (sondaje) y aparte las tres veces en que debieron realizar el procedimiento. Es decir, en vez de haberme cobrado solo $35.000 – como ellos describen-  me cobraron $65.000, algo que me dieron a conocer cuando ya estaba pagando (por ello la diferencia en el precio final del documento), momento en donde no tenía más que confiar y seguir adelante por la salud de mi gatito”.

Finalmente, destaca Curihual, “me parece bastante errático que el abogado de la veterinaria, aun teniendo mi declaración, se equivoque entregando antecedentes puntuales de los que desprenden afirmaciones en su favor totalmente fuera de lugar, además de afirmar cosas que jamás han sido parte de mi querella, todo esto a modo de defensa. La verdad es que si bien esperaba algo más de honestidad de parte de la veterinaria, acorde a las circunstancias no me sorprende su actuar. En ese sentido creo que ya es tiempo de que como profesionales se hagan cargo de sus errores y dejen de tratarnos a los tutores como personas desinformadas, ignorantes y emocionales. Ese es un estereotipo arcaico que han utilizado a modo de argumento y defensa, pero ya no más. No somos esas personas que se callan porque así se lo piden, menos si no podemos hablar por los que nos quitaron”.

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