
La carrera de Trabajo Social y el pepartamento de Educación Municipal validaron los indicadores del modelo APCE, herramienta destinada a fortalecer la toma de decisiones y la protección integral de niños, niñas y adolescentes Convertir el conocimiento del territorio en una herramienta concreta para fortalecer la convivencia educativa es el propósito del taller “Validación de indicadores Algoritmo de Priorización para la Convivencia Educativa (APCE)”, desarrollado por la Universidad Autónoma de Chile, a través de la carrera de Trabajo Social, y el departamento de Educación Municipal de Temuco, en el marco del plan Temuco Educa y Protege.
La jornada profundizó el trabajo colaborativo iniciado a fines de 2023, cuando ambas instituciones impulsaron un diagnóstico participativo en establecimientos municipales para identificar los factores escolares, familiares, comunitarios e institucionales que inciden en el bienestar y la protección de sus comunidades educativas.
A partir de esos antecedentes se elaboró el APCE, modelo que busca transformar los resultados del diagnóstico en variables e indicadores observables, medibles y respaldados por evidencia.
Ana Luz Higuera, vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Chile, destacó el valor de vincular la investigación con las necesidades del territorio. “Esta iniciativa demuestra cómo la investigación aplicada puede aportar respuestas concretas frente a problemáticas complejas. La validación de estos indicadores, junto con actores educativos, municipales y comunitarios, permitirá anticipar riesgos y fortalecer la protección integral de niños, niñas y adolescentes”, recalcó.
Dimensiones y reacciones
El análisis consideró seis ámbitos: seguridad territorial, capital social comunitario, condiciones materiales, gobernanza institucional, vínculo familia-escuela-comunidad y bienestar psicosocial.
En el taller participaron representantes de establecimientos educacionales, equipos de convivencia escolar, programas municipales, seguridad pública, salud, organizaciones sociales y unidades de la administración comunal.
La metodología contempló una evaluación individual de los indicadores, según criterios de claridad, pertinencia, factibilidad de medición y disponibilidad de evidencia. Posteriormente, los asistentes trabajaron en grupos para revisar su formulación, proponer ajustes e incorporar nuevas variables.
Valentina Acuña, psicóloga del área psicosocial del programa Temuco Educa y Protege, valoró la colaboración con la academia. “Quienes trabajamos permanentemente en terreno no siempre tenemos la posibilidad de acercarnos al mundo académico. Este apoyo técnico permite fortalecer los indicadores y ampliar la mirada sobre las necesidades de las comunidades educativas”, afirmó.
Por su parte, Irene Reyes, presidenta de la Unión Comunal de Comités de Seguridad Ciudadana de Temuco, destacó la importancia de integrar el conocimiento especializado con la experiencia de las organizaciones sociales. “La academia aporta desde su experiencia técnica y nosotros contribuimos con las inquietudes que recibimos directamente desde los territorios. Este trabajo colaborativo es fundamental para proteger a las comunidades educativas”, sostuvo.
En tanto, Israel Capusano, coordinador comunal del Ecosistema de Protección Escolar del programa Temuco Educa y Protege, explicó que el proceso permitirá llevar el conocimiento científico a la gestión pública. “El respaldo de la academia entrega sustento metodológico al trabajo y facilita su aplicación práctica. Este proceso contribuye al fortalecimiento de una política pública orientada a la protección de las comunidades educativas”, puntualizó.
Gestión preventiva
La validación de los indicadores representa un paso relevante para convertir los hallazgos del diagnóstico en una herramienta concreta de gestión. Con ello, el plan avanza hacia un modelo preventivo que articula a establecimientos educacionales, familias, comunidades y redes institucionales.
Además, para la carrera de Trabajo Social, la iniciativa permite integrar investigación aplicada, participación comunitaria, innovación social y trabajo territorial, generando conocimiento situado para enfrentar los desafíos de la convivencia educativa en Temuco.
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