La caja sí nos debe importar

Un ex alto personero público de las finanzas públicas de nuestro país indicó recientemente que “la caja no le importa a nadie” y semanas atrás que “nadie evalúa una empresa por la caja”. Al respecto, resulta novedoso lo señalado, pues ligado al gobierno anterior, el tema en el contexto fiscal ha acaparado páginas en los medios de comunicación, con cargos y descargos sobre la gestión y la herencia dejada al gobierno actual.

El concepto de caja conforme a la Real Academia Española (RAE), presenta varias acepciones, una de ellas “tenencia de dinero por un agente económico” y otra “registro contable en el que se anotan las entradas y salidas de efectivo”.Asimismo, como se puede apreciar caja se asocia con las ideas de dinero, efectivo, o disponible, entre otros. 

En tal sentido, en cualquier empresa, incluso un hogar, las transacciones generalmente implican efectivo como, por ejemplo, los sueldos o gastos básicos. También se vincula con liquidez, esto es, la capacidad de un activo para convertirse en dinero en el corto plazo, sin tener el apremio de reducir su precio para obtenerlo, y en ello, es la máxima expresión de liquidez.

Ahora bien, la comprensión de la caja requiere profundidad, siempre y cuando haya interés en entender lo que sucede, pues si bien puede exhibir tres tipos de saldos, excedente, saldo cero, o déficit, los dos más probables que se presenten son excedente (situación favorable) o déficit (situación desfavorable). En cualquier caso, ambos requieren responsabilidad y criterio en su gestión. 

Bajo esa perspectiva, por ejemplo, ¿para una empresa o una familia con problemas de pagos no debe ser un tema de atención? Parece casi natural esperar que la respuesta sea un rotundo sí, debe interesar, pues sobre ello debe surgir el análisis y la toma de decisiones. 

Pero la caja es un ítem más dentro de una larga lista de partidas en una empresa, y por tanto su análisis debe apoyarse en informes o reportes, a objeto de tener la mirada global de lo que sucede en una organización.

Ahí reconocemos los estados financieros generados por la contabilidad, entre los que se pueden mencionar, el estado de situación financiera, estado de resultados y estado de flujos de efectivo, siendo este último el que muestra las entradas y salidas de dinero de una empresa, permitiendo evaluar la gestión de dichos recursos.

Para ello este reporte responde a una estructura, la que permite comprender entre otros: si en el ejercicio presentado se ha generado excedente o déficit; si ese valor ha sido producto del ejercicio actual o bien se sustenta en el ejercicio anterior; si el periodo actual ha sido generador de efectivo o por el contrario ha sido deficitario; si ese saldo de efectivo generado es producto de las operaciones, inversiones y/o financiamiento; y dado que normalmente se realiza una comparación con el ejercicio previo, se pueden percibir cambios, especialmente los significativos o excepcionales.

Mi convencimiento es que, si se trata de examinar una organización, sí debe revisarse la caja, esto como parte de una gestión integral y de mejora continua de los recursos de que se dispone. De lo contrario, es probable que no se estén observando los síntomas de una mala gestión.

Finalmente, tal vez el comentario más pertinente habría sido: “La caja sí nos debe importar”, y ello trae a mi mente una expresión atribuida a Pehr Gyllenhammar, ex CEO de Volvo, que señala “el efectivo es el rey”, reconocida como una frase relevante en el mundo financiero.

Mauricio Burgos Navarrete

Director carrera Ingeniería en Control de Gestión

Facultad de Administración y Negocios

Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco

Sé él/la primera en comentar

Deja un comentario